El miedo acorta el espacio, y el asombro prolonga el tiempo

El miedo acorta el espacio, y el asombro prolonga el tiempo

Dos nuevos estudios vinculan la percepción a las emociones


El miedo puede sesgar nuestra percepción de los objetos cercanos, y provocar que veamos más corta de lo que en realidad es la distancia que nos separa de un peligro. Por otro lado, el asombro –el que sentimos, por ejemplo, al admirar un amanecer- nos hace sentir que el tiempo se extiende. Esto es lo que han revelado dos estudios independientes, cuyos resultados sugieren que existe un vínculo entre la percepción y las emociones. Por Yaiza Martínez

El asombro que nos producen imágenes como la del amanecer hace que percibamos una dilatación en el tiempo, según una de las investigaciones. Fuente: Wikimedia Commons.
El asombro que nos producen imágenes como la del amanecer hace que percibamos una dilatación en el tiempo, según una de las investigaciones. Fuente: Wikimedia Commons.
El miedo puede sesgar nuestra percepción de los objetos cercanos, y provocar que veamos más corta de lo que en realidad es la distancia que nos separa de un peligro, señalan investigadores de la Universidad de Emory (Estados Unidos) y de la Birkbeck University of London, en el Reino Unido. 

Los resultados de un estudio realizado en dichas universidades, y publicados en la revista Current Biology, demuestran que las emociones y la percepción se encuentran sutilmente entrelazados en nuestra mente. 

Para analizar la percepción acerca del momento en que objetos que se nos acercan van a entrar en contacto con un sujeto, Stella Lourenco, de la Universidad de Emory, y Matthew Longo, de la de Londres, realizaron un experimento en el que los participantes debían evaluar el tiempo de “colisión” con imágenes aparecidas en la pantalla de un ordenador. 

Estas imágenes eran ampliadas de tamaño durante un segundo antes de desaparecer, para simular un “acercamiento amenazador”, un efecto óptico que usa instintivamente el cerebro para juzgar el tiempo de choque.
 


La percepción visual no es solo un fenómeno óptico 

Según se explica en un comunicado de la Universidad de Emory, los participantes en el estudio fueron instruidos para establecer –presionando un botón- el momento en que cada uno de los estímulos visuales de la pantalla habría chocado con ellos, de haber podido salir del ordenador. 

Los resultados de esta prueba demostraron que los participantes tendieron a considerar más corto el tiempo de colisión con las imágenes de objetos amenazantes -como una serpiente o araña-, en comparación con el tiempo juzgado de las imágenes no amenazantes (un conejo o una mariposa). 

Estos hallazgos desafían la visión tradicional de la percepción visual como algo exclusivamente óptico: “Estamos demostrando que lo que el objeto es afecta a la forma en que percibimos cómo se nos acerca. Si tenemos miedo de algo, lo percibimos como si fuera a entrar en contacto con nosotros antes”, explica Longo. 

“Y lo que es más sorprendente”, agrega Lourenco, “es posible predecir hasta qué punto una persona va a subestimar el tiempo de colisión con un objeto, a partir de la evaluación de su grado de temor a ese mismo objeto”. Los científicos concluyen, por tanto, que “el miedo puede alterar la forma en que percibimos el mundo que nos rodea “. 

También el asombro 

Recientemente, hemos sabido además de otro estudio que ha establecido un vínculo entre otra emoción –el asombro- y la percepción, en este caso del tiempo. 

En concreto, una serie de experimentos realizados por la investigadora Melanie Rudd y sus colaboradores de laUniversidad de Stanford, en Estados Unidos, han revelado que el sentimiento de asombro dilata la percepción del tiempo del que se dispone. 

A través de tres pruebas distintas, los investigadores descubrieron que momentos de asombro artificialmente provocados (mediante vistas impresionantes, recorridos por la memoria e incluso anuncios de televisión impactantes) hicieron que los participantes percibieran que tenían más tiempo disponible. 

Según publica la Association for Psychological Science, los investigadores señalan que el asombro realmente llega a cambiar nuestra percepción subjetiva del tiempo, reduciendo su velocidad. 

Este efecto en la percepción tiene, a su vez, otros efectos en la toma de decisiones y en el bienestar: el presente estudio reveló que las personas sometidas a las pruebas se volvieron –al menos en el contexto de la investigación- más pacientes, menos materialistas e incluso más propensas a ayudar a otros.