Entrelazamiento cuántico

 

ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO: Un grupo de científicos logra por primera vez cambiar un evento en una de las líneas del pasado.

En cuántica es posible concebir situaciones en las que un solo evento puede ser la causa y efecto de otra. Ésto es lo que han podido demostrar ahora físicos teóricos de la Universidad de Viena y la Universidad Libre de Bruselas. Entonces, la causalidad a la que estamos acostumbrados en la vida ordinaria “saltaría por los aires”.

Se denomina entrelazamiento cuántico e implica literalmente:

”unión íntima” entre dos partículas subatómicas sin importar a qué distancia se encuentren la una de la otra. Cuando dos partículas están “entrelazadas”, cualquier modificación que llevemos a cabo sobre una se reflejará de inmediato en la otra, aunque ésta se encuentre en el otro extremo de la galaxia.

El espectacular hallazgo se acaba de publicar en la revista Nature Physics de la mano de Xiao-song Ma, del Instituto de Óptica Cuántica de la Universidad de Viena.

En esencia, los investigadores han conseguido demostrar que acciones llevadas a cabo en el futuro pueden ejercer influencia en eventos del pasado. En el ámbito de las realidades supersimétricas, es decir, generando nuevas líneas de tiempo que no afectan a la línea de presente.

Sin embargo, la cuestión que realmente Xiao-song Ma y su Team destacan en, “Quantum simulation of the wavefunction to probe frustrated Heisenberg spin systems”, trata precisamente de apoyar que la interacción en las líneas del pasado se produce en escenarios de realidades supersimétricas, por lo que los cambios únicamente afectan a la apertura de nuevas líneas de tiempo que no interfieren en la línea de presente.

El estudio es fundamental ya que apoya uno de los fundamentos básicos de la RFD, que esgrime que en el Universo existe la ecuación de decisión entre diferentes planos y/o realidades supersimétricas. Por así decirlo, el libre albedrío existe a nivel cuántico, lo que ayuda a descartar el “caos” o la “casualidad”.

Lo cierto es que muchos medios de comunicación, entre los que podemos citar ABC, han interpretado que “puede cambiarse el pasado” como si de un efecto lineal se tratase, para justificar el entrelazamiento cuántico.Realmente no es así. La cuestión es realmente algo que estábamos esperando desde la RFD: Que alguien se atreviera a cuestionar el modelo de “incertidumbre” de Heisenberg. 

La razón de este experimento ha sido precisamente esa: Probar el alcance de la Ecuación de decisión a nivel de física cuántica utilizando la función de ondas del modelo Heisenberg.

Dicho de otra forma, este experimento descarta el “azar” a nivel del “quantum”, ya que las modificaciones retroactivas(del pasado) tendrían efecto en diferentes puntos por alejados que estén, pero en diferentes planos y/o realidades supersimétricas.

Entonces dijimos que el entrelazamiento cuántico es el fenómeno que permite que dos o más partículas vinculen tan profundamente como para compartir la misma existencia. Como es de esperar, crear semejante vínculo trae aparejados algunos fenómenos muy poco usuales, que son más extraños aún cuando las partículas implicadas se separan lo suficiente. Por ejemplo, los cambios producidas en una de ellas -por ejemplo, al medir su posición- influyen inmediatamente en la otra. Esa influencia o acción a distancia se produce en un tiempo cero, sin importar la distancia que medie entre ambas partículas. Esta aparente violación a aquel principio de que “nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz” que todos repetimos como loros todavía no ha sido cabalmente comprendido por los físicos. Pero si la acción a distancia resulta extraña y difícil de comprender, lo que han descubierto Jay Olson y Ralph Timoteo en la Universidad de Queensland (Australia) es aún más extraño: parece que este tipo de enlace no solo se extiende a través del espacio, sino que también lo hace a través del tiempo. Estos físicos utilizan para explicar su teoría un modelo simplificado del universo, que solo posee una dimensión espacial y una temporal. Es fácil representar ese universo sobre un plano, en el que el un plano en el que el eje X corresponde a la dimensión espacial y el eje Y corresponde al tiempo. Si consideramos al presente como el centro de coordenadas de esta gráfica, el “futuro” -es decir, la región del espacio a la que podemos llegar a una velocidad inferior a la de la luz- es una cuña simétrica respecto al eje X. El “pasado” -la región del espacio en el que podríamos haber estado- es una imagen especular de esta cuña. 

Cuando dos partículas conviven en este universo simplificado, las cuñas de cada una se solapan, tanto en el pasado como en el futuro. El significado de este solapamiento es simple: ambas partículas podrían haber interactuado en el pasado y podrían volver a hacerlo en el futuro, pero sólo en las áreas comunes. El entrelazamiento cuántico “convencional” corta -literalmente- este universo. Actúa a lo largo del eje X, que une las partículas instantáneamente en el tiempo, desafiando los límites impuestos por estas cuñas. Lo expuesto hasta aquí es lo que se ha utilizado hasta ahora -en tres dimensiones, por supuesto- p

ara “teletransportar” datos a distancias más o menos importantes. Pero Jay Olson y Ralph Timoteo han dado un paso más, y demostrado que también puede producirse un entrelazamiento a lo largo del eje Y, que representa el tiempo. En otras palabras, las partículas están tan fuertemente vinculadas que los cambios que una sufre en el pasado puede afectar de forma automática el futuro de la otra. 
A primera vista, esto puede parecer una perogrullada. ¿Acaso no es así como funciona el universo? Pero el entrelazamiento temporal va más allá de la causa y efecto que experimentamos día a día, introduciendo matices muy interesantes. Los autores de esta teoría lo explican mediante un ejemplo que permitiría enviar un qubit al futuro. La idea consiste en un detector que actúa sobre un qubit y genera un mensaje que describe la manera en que esta partícula puede ser detectada. Luego, en el mismo sitio del espacio pero en el futuro, otro detector recibe el mensaje y realiza la medición, reconstruyendo el qubit. A fines prácticos, la información contenida en el primer qubit ha sido transferida hacia el futuro. ¿Impresionante, verdad? Pero hay más. Jay y Ralph han demostrado que la detección de los qubits en el futuro debe ser simétrica en el tiempo con su creación en el pasado. “Si el detector se activa quince minutos antes de las 12:00, el detector de futuro debe esperar para ser activado hasta las 12:15, para que se produzca el entrelazamiento”, explican. “Por esta razón es que decimos que este proceso permite el teletransporte en el tiempo”. Pero, ¿que diferencia tiene todo esto con la vida ordinaria? Al fin y al cabo, todos estamos “viajando en el tiempo” hacia el futuro , juntos y a la misma velocidad. ¿Que tiene de especial el mecanismo descripto por estos científicos? La respuesta es qu
e la teletransportación cuántica proporciona un acceso directo al futuro. En pocas palabras, es posible pasar del “instante A” al “instante B” sin tener que estar presentes durante todo el tiempo que existe en el medio.
Fuente: Creando la Realidad