INTRODUCCIÓN AL TANTRA

INTRODUCCION AL TANTRA
El Tantrismo reconoce la fijación del ser humano por el sexo, sin que ello signifique depravación. El hombre y la mujer están destinados al erotismo, separando el sexo y liberándolo de la función procreadora, abriendo la pareja el acceso espiritual a un éxtasis amoroso más allá del mero acto de alcanzar un orgasmo.

El Tantra considera toda unión sexual, humana o animal, incluso vegetal, como sagrada, pues en ella se reproduce el acto creador último, personificados en la conjunción de los dioses Shiva “el poder penetrante de energía masculina”, y su compañera Shakti, que representa “la fuerza creadora femenina”.

En esta perspectiva todo contacto sexual, por trivial que sea, es divino, cósmico, aún cuando quienes lo lleven a cabo lo ignoren. Es lo que distingue la unión tántrica de un coito común y corriente. El éxtasis de estar juntos comienza por una mirada, la cercanía de los cuerpos o la sutileza de un beso, el simple hecho de saber y sentir la presencia del ser amado.

INTRODUCCION AL TANTRA (2)
El sexo tántrico no promete resultados instantáneos; no es una técnica de “un minuto” para lograr habilidad sexual. Pero en las parejas que deseen enriquecer su relación puede liberar un tipo especial de energía que favorece la armonía y aumenta el placer de la intimidad sexual. La magia está en focalizar toda la energía en una satisfacción mutua, recíproca, en la prolongación de las sensaciones experimentadas al tocar, mirar, gustar, oír y oler, es la unión de las múltiples sensaciones que fluyen durante el intercambio energético de amor entre hombre y mujer.

Para el hombre tántrico la mujer personifica a Shakti y tiene hacia ella una actitud muy diferente a la del varón común, de cortesía y adoración máxima por su cuerpo y su alma, por lo cual la mujer responde con su entrega total hacia la fuerza penetradora del hombre. Para él, ella es más que un objeto sexual, es un ser al que debe dar seguridad, hacerla sentir acompañada.

Se considera al sexo, más que una sensación, un sentimiento; la atracción no es un apetito, sino un “contacto de miradas”; el amor no es una reacción, sino una creación cuidadosamente fomentada y desarrollada día a día. El sentido del acto sexual es un duradero éxtasis mental y corporal, cuya pasión se mantiene viva continuamente por medio de un compromiso y un estímulo prolongado de los órganos sexuales, y no por el mero alivio recíproco. Existe una preocupación mutua por satisfacer y satisfacerse, de complementarse, de una acción exploratoria del amor a través de los sentidos, del contacto piel a piel, de la conexión lograda entre ambos.

“A través del orgasmo sexual el hombre toma consciencia de las infinitas posibilidades de detener completamente el tiempo, de escapar al tiempo. Si puedes escapar al tiempo por un instante significa que puedes escapar para siempre, no hay más que encontrar el modo y los medios para disfrutar”

 Fuente: Carlos Cenzo